REVISTA MENSUAL

¿CÓMO CONVERTIR “LATAS DE SARDINA” EN TANQUES DE GUERRA?

En el año 2005 el Ejército propuso un extraño y millonario proyecto al Gobierno.

¡¿Una fábrica de tanques de guerra en Bolivia?! El general Marcelo Antezana aclara que más bien la idea se trataba de “un centro de `repotenciamiento` con capacidad incluso de traer blindados por partes e irlos ensamblando”.
General, ¿es cierto que el precio bordeaba los 90 millones de dólares?, le pregunta DíA D al ex Comandante del Ejército y hoy senador de la opositora Concertación Nacional (CN). “No, no llegaba ni a la mitad de esa suma”, aclara. Sin embargo, testigos de un delicado trámite iniciado el año 2005 y partes de un documento oficial señalan que el proyecto planteaba un presupuesto de casi 87,2 millones de dólares. El Plan se centraba en “repotenciar” alrededor de 34 tanques ligeros y 103 vehículos blindados del parque con el que cuentan las Fuerzas Armadas.
Es en ese punto donde surge la mayor interrogante del caso. Pensando en términos estrictamente militares, y lejos de toda otra consideración, ¿cuán atinado resultaba “repotenciar” los blindados bolivianos invirtiendo nada menos de 87,2 millones de dólares? El general Antezana, “debido a que es información reservada de la seguridad nacional”, amablemente, se excusó de “entrar en detalles”. Sin embargo, más de una voz consultada llega a, al menos, dos conclusiones evidentes: o el centro iba a realizar prodigios de la tecnología bélica o alguien se excedió, quién sabe con qué fines, al calcular los millones.

BOLIVIA VERSUS…

Basten algunos indicios. Publicaciones especializadas (1) señalan que el arsenal boliviano posee entre 40 y 60 transportes blindados de tropas del tipo M113 de origen estadounidense. Además añaden que el país posee 25 tanquetas antimotines Mowag Roland de industria suiza. Los primeros llegaron a Bolivia en lotes de 10 a 12 unidades entre 1967 y 1975, generalmente en calidad de donación. Por su parte, las Mowag fueron compradas en 1973. En esos tiempos de dictadura completaban el material requerido para la “contrainsurgencia”, es decir la denominada “lucha contra el comunismo”, encargada por EEUU. Las FFAA cumplían un rol similar a la ocupación de un país sólo que en su propio territorio.
En ese marco, el año 1977, la tensión bélica entre Perú, Chile y Argentina, llegó a su pico. Por ello, se pusieron en boga las comparaciones del poder bélico de los posibles implicados en lo que se consideraba una guerra inminente. Un análisis, basado en cuatro publicaciones especializadas en lo estrictamente militar lanzó entonces una afirmación concluyente: los M113 y los Mowag bolivianos “no harían mejor papel que latas de sardinas frente a los tanques chilenos o peruanos” (2). Vaya uno a suponer cuál es su condición a más de tres décadas de aquellos calificativos y a cuatro o más de su construcción.
Apenas dos años más tarde de esas evaluaciones, Bolivia reforzó su material blindado con la adquisición de sus primeros tanques. Se trataba de 34 SK – 105 STEYR de fabricación austriaca. Meses antes había estrenado 36 tanquetas brasileñas, 24 del modelo Urutú y 12 del tipo Cascabel producidas en la fábrica Engesa. Ambas compras significaron un gasto cercano a los 33 millones de dólares. Los tanques ligeros austriacos costaron 700 mil dólares cada uno. Las tanquetas Engesa costaron 177 mil dólares, cada Cascabel, y aproximadamente 120 mil cada Urutú (3). Valga citar que tuvieron como intermediario de la negociación al ex torturador nazi Klaus Barbie. Luego se desató un escándalo interno tras la denunciaba de que entre mediador y ejecutores se filtró un sobreprecio de tres a cuatro millones.
Aquélla se convirtió en la última adquisición significativa de armamento para el Ejército Boliviano. Se trató de un extremadamente tímido contrapunto a las compras que realizaban por entonces Chile, Perú y Argentina. En cada caso los arsenales respectivos sumaban de 250 tanques y 400 vehículos blindados para arriba (2). Valga acotar que la consecución de los carros austriacos y brasileños, por parte de Bolivia, se realizó en coincidencia con el principio de la peor crisis económica de la historia nacional. Coincidió también con el advenimiento de la democracia y los gobiernos civiles que heredaron aquella crisis (4). Al menos en el caso de los SK-105 y las Cascabel la justificación aludía la idea de la disuasión frente a una amenaza militar externa. La palabra “contrainsurgencia” al parecer pasaba a ser archivada.
Pero el tiempo siempre cobra caras facturas a las cosas y a los hombres. La significación estratégica que en 1979 (por escasa que fuese) pudieron haber tenido los STEYR y las Engesa ya se había devaluado marcadamente alrededor de 1985 (5). La dinámica de la tecnología militar, eje del negocio más lucrativo del planeta, empezó a restarles importancia. De hecho, la fábrica Engesa cerró en 1993 y la STEYR ya no construye los SK-105 ni ha proyectado derivados. Es más, hace dos años que en Argentina, el otro país sudamericano que los adquirió, se debate si debe dejarse de operar esos tanques (6). Y claro, también se supo, en noviembre de 1979, julio de 1980 y octubre de 2003 que la palabra “contrainsurgencia”, pertenecía todavía al diccionario castrense. La mencionaron estruendosamente las bocas de los cañones de las Cascabel y los SK-105 (Ver Recuadro 1).
Mientras tanto, el crecimiento económico y presupuesto militar han definido abismales distancias entre Bolivia y sus vecinos. Por ello también cientos de máquinas de guerra, mucho más poderosas que nuestros contados blindados, han renovado los arsenales peruano, brasileño y chileno, quienes además ya prevén otras compras. A la par de un desarrollo económico e industrial sostenido, Chile, con 200 unidades, y Brasil, con 370 unidaes, hacen gala desde hace un lustro de los tanques alemanes Leopard A1. Incluso hace dos años Chile optó por añadirle a sus lotes el último grito de la moda militar: 120 tanques Leopard A2a4. Mientras tanto, Perú, dotado de casi 400 tanques rusos y franceses reacondicionados, busca en la actualidad un modelo que supere a los de la vanguardia chilena. Entre los modelos se hallan los rusos T-90 y los chinos MBT-2000 (7).

¿REPOTENCIAR O COMPRAR?

Naturalmente, muto proprio o tentados por comerciantes de armas, los militares bolivianos realizaron recurrentes pedidos de nuevos blindados a los gobiernos de turno. Y, en ese marco, surgió en 2005 la singular idea de crear el “Centro de Reacondicionamiento de Equipo Pesado”. El objetivo principal: “repotenciar” los M-113, las Mowag, los STEYR y las Engesa y, como ganga adicional, una ensambladora de blindados.
Manteniendo tan sólo la reflexión militar, ¿cuál podía ser la alternativa a la inversión de esos 87,2 millones de dólares en aquel proyecto? Acá llega la gran sorpresa. Siempre pensando sólo en términos estrictamente bélicos, con 87,2 millones de dólares actualmente se podría adquirir: 24 tanques Leopard A2a4, 46 Leopard A1, entre 50 y 100 tanques rusos T- 72 (según su condición) o incluso 30 de los T- 90, es decir el casi último grito moscovita de la moda militar (8).
En caso de que la intención hubiese estado ligada a las “viejas glorias” y el cariño por las Engesa, los SK-105 y los M113, los 87, 2 millones permitirían colmar de blindados las fuerzas de la caballería boliviana. Aproximadamente 350 carros M113 nuevecitos se puede comprar con el mentado monto (9). Igualmente algunas industrias dedicadas al ramo podrían ofrecer reacondicionados cerca de 150 SK-105, y Engesas u otras marcas que paulatinamente aspiran más a los museos que a la guerra.
En cuanto a experiencias de repotenciamiento, se puede citar un programa del Ejército australiano. En el año 2005 repotenció nada menos que 537 blindados, en su mayoría M113, por un costo de 40 millones de dólares (10). Programas similares se han desarrollado en Irak, Argentina, Jordania y Paraguay. En este último país el repotenciamiento de 40 tanquetas Urutú y Cascabel, encargado a especialistas brasileños costó 900 mil dólares (11).
¿Para qué querían entonces el general Antezana y sus camaradas invertir 87,2 millones de dólares? ¿Iban a convertir las “latas de sardinas” en súpertanques de guerra? Lo cierto es que el proyecto, que iría a ser implementado por una industria de origen israelí, llegó a Palacio de Gobierno el 18 de agosto de 2005.
General Antezana, ¿ese proyecto era oportuno y necesario para el país?, preguntó DíA D.
-“Y Sigue (siéndolo) en la actualidad y yo insisto. Usted sabe que cada vez se anda pidiendo que se debe repotenciar las FFAA para adquirir un poder disuasivo tal que esté en relación a la cantidad de recursos naturales que tenemos por defender y en comparación de los países vecinos”.
Pese a la insistencia de aquel 2005 por el centro de repotenciamiento, el Gobierno del doctor Eduardo Rodríguez Veltzé rechazó la idea. Tiempo después un intento más tímido recibió la negativa de los nuevos mandos militares. De manera mucho más práctica, económica y discreta, los SK-105 y los demás blindados fueron reacondicionados (12) e incluso una buena parte de las Engesa sirve a las fuerzas de paz en Haití y el Congo.
Quien sabe si en el fondo todos contribuyeron no solo a la filosofía de paz en general, si no a la paz del propio general Antezana. Recordemos que el ex comandante de Ejército enfrentó serios problemas con los bullados escándalos “Orbisat” y “misiles chinos”. Cuántos problemas podrían haber sobrevenido sobre el General si los 87, 2 millones no se convertían en supermáquinas de guerra. Cuántas críticas habrían llovido si, olvidando lo estrictamente militar, hubiesen recordado la cantidad de escuelas y agroproyectos que se pueden construir con semejante dineral. Finalmente, militares y civiles saben en Bolivia que la más cruenta guerra en curso se la libra contra la pobreza.

(1) Revista Ejércitos del Mundo, Libro de la Militar Balance del año 2008,
Tecnología Militar, publicaciones MONCH de Alemania,
Jane´s Defence de Inglaterra y el resumen wikipedia que compendia otras publicaciones.
(2) Radiografía de Una Negociación Fracasada, Wálter Guevara Arce, 1976. En el texto el autor cita los balances del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres (IISS), NACLA, la Militar Balance 1975 y el semanario Le Point.
(3) El analista Samuel Montaño informó precios y detalles sobre ambos motorizados detallando costos específicos sobre algunas variantes. Los precios citados son un promedio de dicho detalle.
(4) La dictadura de Hugo Banzer perdió el control del endeudamiento externo frente a la baja de los precios de las exportaciones. La compra de las armas fue concretada semanas antes de su renuncia y heredada a los gobiernos de Juan Pereda y David Padilla en 1978. Padilla entregó el poder a los civiles en 1979.
(5) Montaño cita que la emergencia de nuevos tanques pesados con mayor resistencia en el blindaje, velocidad, sistemas de información y capacidad de fuego restaron posibilidades a los tanques ligeros y carros blindados de combate.
(6) Resumenes de wikipedia, basados en diversas publicaciones y páginas web especializadas, sobre ambos modelos específicos.
(7) Periódico El Comercio, 9 de diciembre de 2009.
(8) Cálculos sobre totales en base a las compras realizadas e informadas oficialmente por Chile y Ecuador, en el caso de los Leopard y de Venezuela en el caso de los T-72. Por ejemplo, Ecuador le compró a Chile 30 Leopard 1A en 55 millones de dólares el año 2007.
(9) Dato proporcionado por el analista Samuel Montaño.
(10) Defense Industrially Dayly, 11 de octubre de 2010.
(11) Foro unffmm, 6 de mayo de 2007.
(12) El 18 de noviembre de 2010 se presentaron en el Colegio Militar en ceremonia pública los vehículos reacondicionados.

USOS Y COSTUMBRES DEL MATERIAL BLINDADO BOLIVIANO

La adquisición de las tanquetas engesa y los tanques SK-105 se realizó ante la proximidad de dos factores de alta tensión en el contexto sudamericano: en 1978 la tensión entre Chile y Argentina por la disputa de canal de Beagle avanzó aceleradamente hasta el límite de una definición armada. A ese contexto, se sumaba el cumplimiento, en 1979, de los 100 años de la Guerra del Pacífico que implicaron pérdidas territoriales tanto para Perú como para Bolivia. En el país vecino la beligerancia cobraba carácter de promesa. Generaciones de oficiales peruanos juraban recuperar la provincias cautivas (Arica e Iquique) antes del centenario de su usurpación.
En ese marco, la diplomacia boliviana descolló precisamente a fines de octubre de 1979. En una histórica cumbre de la OEA celebrada en La Paz logró que el organismo hemisférico declare la causa marítima como un problema que competía a todo el continente. De manera pasmosamente asombrosa, al día siguiente de la conclusión de esa asamblea los SK-105 y las engesa hicieron su “triunfal” debut en las calles de La Paz. Ese día los flamantes tanques bolivianos derrocaron al Gobierno del presidente Walter Guevara Arce y pusieron en su lugar al coronel Alberto Natush Busch. Los cancilleres que participaron en la cumbre de la OEA salieron aterrorizados de pánico del país escoltados por los M113 y las Mowag. Más de una versión señala que aquel golpe produjo una honda satisfacción en el general Augusto Pinochet y la junta militar chilena. Horas antes la OEA les había causado un profundo disgusto.
Aquella jornada de noviembre, los blindados austriacos liderados por el coronel Arturo Doria Medina utilizaron sus cañones contra barricadas levantadas por obreros y estudiantes. Según recuentos de organismos humanitarios la asonada causó 76 muertos, 140 desaparecidos y 208 heridos, todos civiles. Doria Medina fue apodado “el mariscal de la muerte”. Su imagen recorrió Europa y motivó la suspensión de ventas de armas austriacas y francesas a Argentina y Chile.
Menos de dos años más tarde, el 17 de julio de 1980, en el golpe de Luis García Meza los SK-105 y las engesa volvieron a ser utilizados. El golpe causó 56 muertes.
El siguiente uso destacado de estos blindados se produjo en octubre de 2003. Según recientes balances, 76 personas murieron en la represión que ordenó el presidente Gonzalo Sánchez de Loazada contra las protestas en El Alto. Las fotografías que recuerdan aquella masacre muestran como elemento central del despliegue militar a los SK-105 y las engesa.
Valga apuntar que cuando se procedió a iniciar las investigaciones sobre los hechos, el 30 de noviembre de 2005, el general Marcelo Antezana declaró que “gran parte de los muertos de los sindicalistas fueron autoeliminaciones”.

ANALISTA SAMUEL MONTAÑO: “TRASCENDIÓ
QUE HASTA LA FÁBRICA ISRAELÍ RECLAMÓ”

“Hasta dónde sé, el caso lo frenó el presidente Eduardo Rodríguez Veltzé. Esa vez, hubo un inicio de denuncia en la red erbol. Al parecer, según diversas versiones, hasta la propia fábrica israelí reclamó por las cifras que figuraban en la propuesta.
Al ser consultada, la empresa israelita no quiso informar las reales por razones de mercado y seguridad.
Lo cierto es que la propuesta que lanzó el general Antezana al Gobierno de ese entonces resultaba evidentemente desproporcionada.
Archivos y expertos con los que he conversado demuestran que esos 87,2 millones de dólares hubiesen permitido la compra de material mucho más moderno. Sin duda, se trataba de una propuesta por demás sospechosa.
Desafortunadamente este tipo de hechos y otros, como el caso misiles chinos, dejan muy mal paradas a las Fuerzas Armadas de Bolivia. A nivel internacional hay mucha desconfianza sobre la forma en la que Bolivia administra sus armas y realiza sus adquisiciones de material.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.